diumenge, 4 de novembre de 2007

TOM STRONG, Alan Moore (o ¿como puede ser tan bueno este tío?)

Tom Strong entraría dentro de esa bonita etiqueta de las 'obras menores' que se adjudica a aquellas obras de un genio que no parecen estar a la altura de sus máximas creaciones y que no se consideran especialmente ambiciosas. Habitualmente poco respetadas, no somos pocos no obstante los que nos deleitamos especialmente con estos títulos teóricamente secundarios, donde a veces, sin la carga de llevar un gran proyecto entre manos, los grandes autores muestran a menudo todo el arsenal de genialidades que les caracteriza con una frescura entrañable. Esto es lo que yo veo en Tom Strong. Cierto que no es Watchmen, ni From Hell, ni Top Ten, ni La Liga, ni Promethea... pero que fácil es darse cuenta en este cómic de lo bueno que es este tío.

El tío en cuestión es Alan Moore, a quién calificaré sin precaución alguna como uno de los más grandes guionistas de cómics que hayan existido hasta el día de hoy; amén de lo problemáticas que son estas manifestaciones absolutas; el talento de este curioso personaje bien merece el desparpajo.


En las obras de arte hay dos grandes vertientes a tener en cuenta, a saber: forma y fondo. La primera es la técnica artística, el dominio del estilo y el medio; lo segundo el mensaje que se transmite, la historia y lo que va más allá de la historia. Alan Moore domina los dos aspectos con maestría, pero quizá lo que más destaca de primeras es la forma: simplemente, el guionista de Northampton es un auténtico maestro del cómic, conoce perfectamente todas sus tretas y sus guiones son lo mejor que se puede encontrar en este mundillo. Inteligentes, hábiles, con gran variedad de recursos... convierten en lectura apasionante cuestiones a menudo de muy difícil manejo. Los guiones de Alan Moore elevan todavía más su estatus cuando los comparamos con los vecinos y nos damos cuenta que la mayoría de guionistas del cómic USA andan entre bastante y muy justitos, y que buena parte de las estrellas más reconocidas del oficio, cuyo talento es realmente notorio en muchos casos, contemplan a nuestro hombre desde una galaxia muy, muy lejana (¿o acaso alguien a leído según que cómic de Grant Morrison sin perderse varias veces?).

La forma en los cómics de Alan Moore, no obstante, no se puede desvinclar del fondo. Siempre hay ideas detrás de sus cómics, siempre hay mensajes muy meditados y planteamientos sorprendentes, algo que tanto se echa de menos en otros cómics cuando sabes que existe, cargando de sentido desde sus títulos más personales (léase From Hell o V de Vendetta) hasta sus participaciones en el tan trillado mundo de las series regulares de Marvel y DC (Capitán Britania o La Cosa del Pantano, por ejemplo).

Tom Strong se publicó bajo el sello ABC (America's Best Comics), una compañía propia creada por Alan Moore tras el fin, presumiblemente definitivo, de sus conflictivas colaboraciones con las grandes editoriales del cómic USA asqueado por el funcionamiento mercantilista de la indústria del medio. Para las malas lenguas los cómics de ABC son el apoyo económico del extraño rumbo que ha tomado la vida del guionista desde hace unos cuantos años, habiéndose iniciado en la magia (la de verdad; con K, como dicen los ingleses), la cual ha ocupado los últimos años una parte muy importante de su vida además de influir, al parecer, de forma capital, en sus nuevos trabajos. Pero las malas lenguas son eso, malas, y el sello ABC ciertamente tiene un nivel de calidad altísimo y como plan general pretende aportar nuevos enfoques a las fromas tradicionales del cómic USA (enfoques de los que probablemente anda muy necesitado).

Tom Strong es una de las apuestas más humildes de ABC; aparentemente poco pretencioso, se presenta como un divertimento de un autor que gusta de ahondar en las formas y los contenidos de la época del pulp y los orígenes del cómic, pues esto es lo que leemos en Tom Strong, las aventuras de un héroe a imagen de los de antaño, que bien pudiera ser coetáneo de Flash Gordon, en un mundo retrofuturista, es decir, en un mundo moderno con las pintas que las gentes de la primera mitad del siglo veinte atribuïan al futuro, con mucho metal reluciente, mucho dirigible y muchos aparatejos de inocente pero imaginativa concepción, un autèntico mundo de maravillas de corte industrial que a los de antaño maravillaba y que a los de ahora se nos presenta con un encanto muy especial. Evidentemente Moore no se limita simplemente a caracterizar el género o el estilo en el que se basa, va mucho más allá dándole giros inesperados e incluyendo el inteligente componente crítico que siempre abunda en sus obras.

Por otro lado a los lápices tenemos a Chris Sprouse, un experimentado dibujante de trazo limpio que sin ser un dechado de genialidades lo cierto es que cumple muy bien su parte y se muestra especialmente hábil en plasmar el tono luminoso y optimista del cómic, así como los geniales escenarios en los que se desarrolla.

Criado por sus padres al margen de la civilización y con gran planificación de su desarrollo, Tom Strong se convierte en un ser humano con óptimas condiciones físicas e intelectuales ejerciendo de héroe y benefactor de la metrópoli Millenium City a través de sus músculos y su cerebro, enfrentando las más variopintas amenazas y liderando un entrañable núcleo familiar. Número tras número Tom Strong encadena pintorescas aventuras al más puro estilo pulp, un planteamiento sencillo que el atractivo dibujo y sobretodo el habilidosísimo guión se encargan de convertir en un fantástico entrenimiento, que en última instancia se muestra cualitativamente muy superior a la mayor parte de los cómics aventureros al uso del mercado USA.

Lo más importante es que no se trata simplemente que Alan Moore presente con gran habilidad los tópicos y usos de un determinado género que incluso para los que no lo hemos vivido en su época tiene su influencia en nuestros referentes, que lo hace, sinó que no contentándose con eso da la vuelta sutilmente a estos esquemas para sorprendernos.

Una útlima cosa curiosa que leí por ahí; al parecer en Tom Strong aparece por primera vez un matrimonio mixto entre un blanco y una negra (Tom Strong y su mujer). Al margen de si la apreciación es absolutamente precisa lo cierto es que casos como estos no abundan en el cómic USA. Por mi parte, sinceramente, no me di cuenta en su día. Alan Moore presenta con absoluta normalidad lo que... debe ser contemplado con absoluta normalidad, así que bien por él, que sigue demostrando que es algo diferente a la mayoría de sus colegas en todo.


Edición española

Tom Strong es territorio Norma, que lo edita hasta ahora en volúmenes recopilatorios, el primero de unas 200 páginas, tapa dura, papel correcto, magnífica presentación y textos y bocetos de complemento. Una buena edición para un cómic de concepción sencilla pero una auténtica delicia de lectura.