dissabte, 22 de setembre de 2007

Adéus Mourinho

Año del Señor de 2007, 20 de septiembre, falta un cuarto de hora para que toquen las 12 en la patria de la Reina Victoria, Margareth Tatcher y los Beattles. Un hombre, el hombre, dentro de un impermeable, abandona las oficinas del Chelsea para no volver. Vaya, sí que volverá imagino, para recoger la caja con la grapadora, los clips, las fotos del perro y todo eso que uno recoge cuando deja el trabajo. Pero el caso es que no volverá más a trabajar allí.
Sí señoras y señores, se trata de JOSÉ Santos MOURINHO Félix, el entrenador portugués que ha revolucionado el fútbol moderno, el hombre que ha cambiado un deporte para no volver a ser el mismo... bueno, eso es lo que le gustaría a él que dijéramos, eso a no ser que su chulería tenga más de fachada que de real, que eso es difícil de saber. El caso es que a Mourinho le han hechado del Chelsea de Abramovich poniendo fin a una vinculación que sin duda ha marcado el fútbol de los últimos años.

El traductor

La sonora etapa que ahora culmina ha empantanado los orígenes de este curioso personaje. Hijo de entrenador, siempre le tiraron los banquillos. Jugador de ciertas limitaciones técnicas y poco fondo mourinho no consiguió triumfar sobre el césped, donde no pasó de algunas tímidas intervenciones en la competición portuguesa que se zanjaron pronto con una lesión que le mandó al banquillo. Desde entonces se dedició a las más variopintas tareas técnicas, ejerciendo de ayudante de su padre y otros cargos segundones en el cuadro técnico de clubes modestos como el Estrelha Amadora o el Vitoria Setúbal. Mourinho se preparó a conciencia para estas labores., pues más allá de las lecciones que le daría su padre se formó ámpliamente en el campo de la preparación física y la táctica futbolística.
Su estatus no mejoró mucho, pero si su contexto, cuando se convirtió en asistente del veterano entrenador Bobby Robson, pasando por los banquillos del Sporting de Lisboa y el Porto hasta reclar en el Barcelona. Sus tareas al lado del entrenador británico se hacían ver básicamente cuando se dedicaba a traducir el escaso don de lenguas del jefe, por lo que se ganó el apodo de traductor, apelativo significativo sobre su papel en el equipo del sir. Esta situación mejoró cuando Robson se marchó del Barça pero Mourinho se quedó, convirtiéndose en asistente del nuevo técnico, el inefable Louis Van Gaal. Curiosamente, Mourinho fue una de las (escasas) partes implicadas beneficidas de la llegada del holandés al club blaugrana, pues Van Gaal cedió bastante protagonismo al portugués en las tareas técnicas del equipo, permitiéndole incluso dirigir el equipo en solitario en varias ocasiones.

Al césar lo que es del césar

Así pues, tras muchos años de estar en la sombra coniguiendo escaso reconocimiento pero quizá aprendiendo mucho, en el Barcelona consiguió cierta relevancia y así le llegó la oportunidad dorada que esperaba. En poco más de un año frenético Mourinho se convirtió en entrenador del Benfica, de donde se marchó al no asegurarle el presidente la continuidad, pasando rápidamente al Uniao Leiria, más modesto, con el que consiguió la mejor clasificación de la historia del club, terminando la liga en 5ª posición.
Tras esta excelente campaña Mourinho se convirtió en el nuevo entrenador del Porto, donde se inicia el tramo más conocido de su carrera. En el club portugués Mourinho construyó lo que sería el modelo de su fútbol ideal, un equipo rocoso, físicamente imponente, de grandiosa disciplina táctica, mecánicamente efectivo en la defensa y en la presión y con destellos de calidad, y sobretodo una gran efectividad arriba. Mourinho contaba en ese equipo con uno de los futbolistas más extraordinarios de cuantos han poblado el fútbol europeo las últimas temporadas, Deco, que ahora no pasa por sus mejores momentos pero que entonces era un gigante. El resto era sobretodo un conjunto variopinto de jugadores de clase media-alta (Ricardo Carvalho, Maniche, Costinha, Alenichev, Paulo Ferreira, Vítor Baia, Carlos Alberto...) rendidos a las directivas tácticas del míster. Ese equipo extraordinario lo ganó todo en dos años: dos Ligas, una Copa y una Supercopa portuguesas, una Copa de la UEFA y el éxito mayúsculo, una Champions (2003-2004), un bagaje excepcional que le abrió las puertas del club sensación del verano siguiente, el Chelsea del millonario ruso Abramovich, un equipo sin techo presupuestario que aspiraba a arrasar con todo.
El resto es reciente y bien conocido. Mourinho conformó a golpe de talonario un equipo a semejanza del Porto pero, gracias a don dinero, con mucho más nivel en todos sus componentes (Drogba, Carvalho, Lampard, Joe Cole, Terry, Robben...). El paso de Mourinho por el Chelsea, no obstante, no ha sido tan completo. Tras dos años brillantes en los que el Chelsea gobernó con mano de hierro la competición inglesa y asombró Europa con un juuego casi inexpugnable (y repito, casi) empezaron a llegar las sombras. La Champions se resistía año tras otro, y en consecuencia la relación entre Mourinho y Abramovich se iba deteriorando al tiempo que la maquinaria del Chelsea se mostraba menos engrasada. Finalmente todo ha terminado con un inicio de temporada con demasiados baches y la discusión final (que al parecer ha sido algo antolóigico) entre los dos titanes, y Mourinho se ha ido. El balance, no obstante, impacta: dos Ligas, dos Copas, una FA Cup y un Charity Shield de Inglaterra, eso sí, con la espina de no haber conseguido ningún trofeo europeo.


Qué será ahora de Mourinho? a saber, pero opciones no le faltaran, su valor como técnico es incuestionable y novias habrá muchas. El portugués ha expresado varias veces la intención de dirigir en algún momento la selección de su país, pero por otro lado sin duda tendrá las puertas abiertas a muchísimos equipos de primera línea. Sea como sea queda Mourinho para rato. Lo que queda por saber es si lo que vendrá ahora será mejor o peor que lo que lleva a la espalda.
Y del Chelsea, qué será? por ahora el sustituto es Avram Grant, entrenador de gran recorrido en el fútbol israelí y amigo personal de Abramovich; veremos qué tal lo hace, aunque se me antoja difícil lograr un equipo tan eficiente como el que construyó Mourinho. De entrada los blues pierden enteros en las encuestas, a los resultados les tocará cambiar esto.
Sí, no he hablado del carácter de Mourinho, es cierto. Pero es que eso lo conocemos todos, y es bastante más interesante darse cuenta de la impresionante trayectoria de este personaje. De su carácter ya hablaremos ya...