diumenge, 4 de novembre de 2007

Si el nombre hace la cosa... vaya lío tenemos

La historia de la edición de los cómics Marvel en españa tiene un pasado oscuro. Efectivamente, aunque a la mayoría de los lectores actuales les suene a chino, hubo algo antes de Forum... estamos hablando de Bruguera y, principalmente, de Vértice.

Las etapas de estas dos compañías fueron ciertamente muy duras. Actualmente, cuando los lectores están perfectamente informados sobre las ediciones originales de los cómics y con esta información son capaces de exigir a los responsables de las ediciones epsañolas un alto grado de profesionalidad editorial, se hace raro aludir a una época en la que se retocaban viñetas, se recomponían páginas o incluso se cambiaba completamente el sentido de los textos (he aquí un caso escalofriante gentileza de J. M. del Pozo). Crímenes editoriales como estos se hicieron, y muchos. Eran otros tiempos.

Pero más allá de estas barbaridades Vértice también se envuelve en un halo de romanticismo en el corazón de muchos lectores que reclaman, no faltados de razón, que ese sello fue el que dio a conocer los cómics Marvel por aquí, además de recordar con cariño elementos complementarios de esa época como las míticas portadas del dibujante López Espí, que poco tenían que ver con el tono ni el estilo de las originales, pero que ciertamente eran de un atractivo gráfico singular.

Otra cosa a recordar de Vértice son las traducciones de los nombres de los personajes. Siguiendo criterios varios, el sello español se encargó de traducir muy libremente algunos de esos nombres, cambiándolos por completo en algunos casos. Lejos de ser esto motivo de una sanguinaria crítica, como podría serlo el curioso editing del que hablé antes, lo cierto es que algunos de estos nombres murieron para el mercado con la propia editorial (aunque se mantienen infatigablemente en la memoria de sus lectores), pero otros se mantuvieron a capa y espada, y entre estos algunos de los más alejados de sus originales se han ganado a pulso el reconocimiento al acierto de su elección.

En su día Vértice consideró que al lector español no le sería dificl asimilar un personaje que se llamara Capitán América, llamándose Captain America en los originales yankees (lo mismo hizo con Captain Marvel, al que llamó sin complicarse la vida, Capitán Marvel), como tampoco les parecieron problemáticos los epítetos 4 Fantásticos para los Fantastic Four o el de Los Vengadores para The Avengers, todas ellas traducciones literales sin gran complicación que se han mantenido hasta hoy. Curiosamente la misma suerte no sonrió al Hombre de Hierro, que tras la era Vértice acabó por recuperar su nombre original, Iron Man, como se le sigue conociendo hoy.

En algunos casos, a saber porqué, incluso se mantuvo intacto el nombre original, como con Spiderman (quizá que se pareciera a Superman tuvo algo que ver), o se optó por colocar el nombre propio del personaje en el título de la colección como es el caso de Namor, cuya serie original llevaba por título un epíteto (en inglés, lógicamente; Sub-Mariner).

A medio camino de todo esto podemos encontrar al místico personaje Doctor Strange, cuyo nombre original responde al apellido anglosajón del personaje protagonista, Stephen Strange, pero que fue traducido por Vértice en una comprensible licencia poética, naciendo así Doctor Extraño, como todavía le llamamos hoy.

Pero sin duda los aspectos más interesantes de este baile de nombres aparecen cuando nos fijamos en los cambios más extremos.

Pues aunque muchos no se hayan dado cuenta Wolverine no tiene nada que ver con ningún lobo, ni mucho menos con ningún Lobezno; al contrario, el nombre hace referencia a un curioso depredador nórdico, el "glotón", de agudas garras, cuyo aspecto se parece tan poco a un lobo como, todo sea dicho, el uniforme que viste el pequeño hombre X. Sin duda algo tan trivial como el hecho que los lobos sean feroces y tengan garras (aunque para nada asimilables a las de Lobezno), y la proximidad morfológica del extraño término wolverine con wolf, más conocido, nos ha mantenido a muchos en la inocente ignorancia, pero lo cierto es que el nombre escogido por Vértice ha encontrado fortuna y hombre, mirándolo bien, llamarle Glotón a Logan hubiera sido un tanto cómico...

En otro caso, pese a la popularización absoluta del nombre escogido por Vértice, este tenía tan poco sentido que se tuvo que abandonar forzosamente, ¿pues como se explica a los lectores que conocen bien el cómic original de donde sale el término Dan Defensor, con el que era conocido el alter ego de Matt Murdock, Daredevil? Sin duda respetaba la doble D del uniforme del superhéroe ciego, pero lo de Dan, por mucho que molara, requería de una justificaciíon imposible.

¿Alguien conoce la Patrulla X? este es otro nombre de Vértice, un tanto belicoso, que encontró el apoyo de todos y que se ha mantenido en pie hasta nuestros días (en los cómics al menos, que en el cine es otra cosa) pese a la proliferación de nuevas series mutantes y el gran número de reestructuraciones de las mismas que hubieran permitido el cambio. La colección original se llamaba X-Men, sin importar que en el grupo original hubiera de salida una mujer. En este caso, por lo tanto, además de carismático la elección de Vértice se mostró, probablemente sin pretenderlo, especialmente sensible a la igualdad de género.

Y qué decir de Estela Plateada? Quizá el caso más claro de una traducción que supera el original, un nombre poético para un personaje poético en esencia, al menos en sus andanzas originales y en la forma en la que se ha mantenido en la mente de sus fieles incondicionales. Las míticas desventuras de este atormentado mesías interestelar por liberarse de la cruel cárcel que es nuestro mundo y reencontrarse con su amada Shalla-Ball, con Stan Lee a los guiones y John Buscema a los lápices (¡y qué lápices!) estoy convencido de que brillaron con más luz propia como Estela Plateada que con el prosaico original Silver Surfer, cuyas traducciones castellanas más precisas en otros países (Surfista Plateado, Deslizador de Plata) desde mi punto de vista no resuenan con la misma grandeza.


Las reflexiones podrían seguir en esta línea, pues casos como los de La Masa (Hulk) o Doctor Muerte (Doctor Doom) tienen bastante carnaza para comentar... pero dejemos el resto a la investigación del lector curioso...