divendres, 19 de juny de 2009

Educador social: Airborne y ángel de la guarda

El educador es una especie en peligro de pasar por una navaja suiza de los programas sociales. Si no sabes que hacer en tu barrio o ciudad para mejorar la “vidilla” comunitaria no tienes que llamar a los cazafantasmas... llamas a un educador social que cobra menos y trabaja más. En la batalla campal de la vida social (de la que todos formamos parte, no solo el vecino pesado que pone alta la música por la noche para molestar) siempre encontrarás a un educador social lidiando con cuatro palos para montar una tienda de campaña. Es metafórico, claro... pero a más de uno le habrá tocado montar una con menos material. Somos los Airborne de la educación. Te dan una patadita en el culo desde el avión (metafórico de nuevo) con un paracaídas, un tanto roído, y te piden que abras batalla tras las líneas enemigas del buen orden establecido. Es más, te piden que controles a ese grupo definido como conflictivo. Esto ya es el colmo del educador, nos van a tener que enseñar kung fu en la carrera. Pero no solo te dejan en medio de una guerra que no es más que una diferencia de intereses que no se van a molestar en resolver. Envías al educador social para que se arregle la vida, y que consiga las cosas más dispares que se le puedan pedir a un educador. Que la misma palabra lo indica, no somos policías, ni militares, somos educadores (y a mucho orgullo). No vamos controlando ni llevando a los niños a los servicios sociales por malos. Que para cuento de miedo solo hace falta poner las noticias de la tele que bastante se le ponen a uno los pelos de punta.

Otra faceta curiosa del educador es la del ángel de la guarda. Ese tío o tía pesado/a que acompaña en procesos de educación. En plan la supernany pero cobrando menos y sin cámara pisándote los talones. Se han mencionado popularmente a los psicólogos y sacerdotes como los grandes oyentes de los males, pero yo me pregunto ¿por qué no nos han metido a nosotros en el pack? Sencillo... ¡porque nadie sabe quienes somos ni que hacemos! Tampoco os voy a desvelar el gran secreto ahora porque no seguiríais leyendo y a mí escribir para nada me da pereza como a todo vago que se preste. Ya me pierdo por derroteros inexplorados y no voy al grano... Ser educador no es fácil, pero pedirle imposibles a uno de ellos sí. Esa bella persona con cara de estresada que te recibe en una ludoteca o un centro de día, la que da alguna clase en la prisión, la que acompaña a los niños/as que están apartados de sus familias, la que da clases a adultos, la que te recibe cuando vas de campamento (en la escuela sobre todo), la que te ayuda cuando buscas un trabajo... ellos son educadores sociales (o deberían serlo...). Pero no se acaba aquí. Los educadores son como Shrek y las cebollas, tienen capas. Pensaréis que es una chorrada pero es muy profundo. Pero ante todo los educadores sociales son personas. Personas como tú y como yo que acompañan en momentos buenos y malos de la vida. Trabajan para el ayuntamiento o para un centro cívico, una empresa, bueno el caso es que trabajan... y lo hacen a tu lado. El lema pon un educador social en tu vida tendría que salir en las galletitas chinas de la suerte. Pero recordad... si tenéis que montar una tienda de campaña por favor llamad a un técnico o en su defecto comprarla de esas que son plegables...

"Y, ¿qué es educación? Dices mientras me miras con cara de no sé de que me habla esta tía, y yo te respondo: Educación eres tú.